JOSÉ OYOLA
Consultor internacional especializado en la formulación de auditorías 3E

La crisis causada por la pandemia ha permitido a las Entidades Fiscalizadoras Superiores (EFS) probar su capacidad para promover la buena gobernanza en condiciones de altos riesgos sanitarios y controles fiscales debilitados por las declaraciones de emergencia sanitaria.

Muchas EFS han respondido con éxito a la pandemia, identificando prontamente las fallas en la cadena de suministros sanitarios. Las EFS también han detectado fraudes en programas de subsidios causados por debilidades en su sistema de control interno, y han promovido la confianza en las instituciones públicas, evaluando en forma objetiva la calidad de las cifras oficiales de contagios y muertes por COVID-19.

Habiendo cumplido bien sus funciones de fiscalizar e informar sobre la pandemia, las EFS tienen por delante el reto de identificar los riesgos futuros. Algunas EFS ya han comprendido que el COVID-19 llegó para quedarse. La capacidad del virus para mutar continuamente anulará la efectividad de las vacunaciones futuras que están en etapa experimental. Al igual que sucede con la vacuna de la influenza, los gobiernos tendrán que aumentar los recursos para llevar a cabo vacunaciones periódicas a gran parte de la población.

Algunas EFS mantienen una memoria institucional vibrante, que les permite identificar prontamente lecciones de pandemias pasadas. Estas EFS tienen acceso fácil a sus informes de auditoría pasadas, lo que les ayuda a identificar las respuestas efectivas a pandemias pasadas. Estas EFS podrán ayudar a las autoridades sanitarias a evaluar la permanencia y severidad del COVID-19, como ya ocurre con el virus del SIDA y la Influenza. Estas EFS estarán mejor posicionadas para colaborar en la formulación de nuevos programas sanitarios y educativos, que sean efectivos y eficientes.

Para cumplir con el Objetivo de Desarrollo Sustentable de ¨No Dejar Nadie Atrás”, es necesario repensar cuáles son las inversiones prioritarias en el país. En el “nuevo normal” la red nacional de comunicaciones por internet será tan vital como la infraestructura terrestre y ferrovaria. Los gobiernos tendrán que apoyar financieramente a las empresas de tecnología del sector privado para incluir en la red nacional de internet todas las comunidades pobres y aisladas del país.

Es muy posible que los planes nacionales de infraestructura sufrirán ajustes significativos que todavía no se han identificado con claridad. En este debate las EFS podrán ser interlocutores efectivos de la política de ¨No Dejar Nadie Atrás”, en la medida que sean reconocidos como instituciones competentes, objetivas e intachables. Habrán ajustes necesarios en los planes estratégicos y presupuestos anuales que podrán ser controversiales porque ya no estarán basados en los supuestos del pasado, antes de la llegada del COVID-19.

En el debate post-pandemia que se avecina podrán tener éxito las EFS que posean la capacidad para comunicar un plan coherente para la contrucción de un país resiliente, que sea capaz de vencer los riesgos del COVID-19 en forma permanente, asegurar su desarrollo económico y social, y alcanzar los ODS.

Acerca del Autor

De 1990 a 2010 José Oyola se desempeñó como director auxiliar en la División de Planificación Estratégica del Government Accountability Office (GAO). Colaboró en la múltiples evaluaciones de la eficacia, eficiencia y economía (3E) de la administración de la deuda pública de Estados Unidos, los programas internacionales de la Administración Tributaria (IRS por sus siglas en inglés), y el monitoreo de los ciclos presupuestarios en el Gobierno de Estados Unidos.

Desde 2011 al presente es consultor internacional especializado en la formulación y ejecución de Auditorías 3E y la adopción de buenas prácticas de Control Interno en las entidades gubernamentales.

Ha colaborado en proyectos bilaterales para fortalecer la capacidad de las Entidades Fiscalizadoras Superiores (EFS) de Colombia, Chile, México, Puerto Rico y Vietnam.

Ha participado en revisiones multilaterales de la capacidad institucional de las EFS, realizando evaluaciones del valor y beneficio de las EFS para el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Organización para la Cooperación y desarrollo Económico (OCDE).