JOSÉ OYOLA
Ricardo Correa Fuenzalida
Asesor Área de Estudios
Consejo de Auditoría Interna General de Gobierno de Chile

El mundo de la auditoría interna está convulsionado frente a la crisis social y sanitaria en la que nos encontramos producto de la pandemia del Covid-19, diversas asociaciones gremiales y profesionales, tales como el Instituto de Auditores Internos (IIA), la Asociación de Auditoría y Control de Sistemas de Información (ISACA) y la Federación Internacional de Contadores (IFAC), así como connotados referentes de la disciplina de auditoría interna, alertan que pese a las dificultades, esta es una gran oportunidad para demostrar nuestro valor a la organización y al Estado en el caso de los auditores internos del sector gubernamental, ya que además de cuidar que los recursos públicos siempre escasos, sean gastados y entregados en forma correcta y oportuna, somos los llamados por nuestro conocimiento y experticia a asesorar a las autoridades para que tomen acciones preventivas y proactivas para mejorar los procesos de control, gestión de riesgos y gobernanza, especialmente en tiempos de crisis.

Seguramente todos los auditores internos estamos de acuerdo y expectantes sobre lo señalado previamente. Pero ante las aseveraciones del primer párrafo sobre el rol que debería tomar el auditor interno, cabe reflexionar acerca de cómo estamos preparados para asumirlo en forma adecuada. La pregunta entonces es ¿quiénes son los auditores internos que están mejor preparados para aprovechar la oportunidad de convertirse en uno de los pilares más confiables y relevantes para las autoridades en este entorno de crisis?

Esta pregunta podría tener varias respuestas, dependerá seguramente, entre otros factores; de la cultura organizacional y del entorno político del país, del sector económico al que pertenece la organización, de los recursos disponibles para la auditoría interna, del nivel de competencias profesionales con que se cuenta y del apoyo de las autoridades al trabajo de auditoría interna. Sin perjuicio que todas las opciones anteriores pueden ser válidas, el origen de la respuesta puede ser el mismo; en las crisis, las oportunidades son mejor aprovechadas por los auditores internos que están transitando en el camino de la mejora continua de la calidad, y que por lo tanto, cuando las crisis ocurren, ya están reconocidos y validados en todos los niveles de la organización y su entorno, por su visión y capacidad de proponer, colaborar y actuar en forma confiable, competente y efectiva con las autoridades.

Por otra parte, es muy difícil que en un entorno de crisis, los auditores internos que en el tiempo han desarrollado principalmente actividades asociadas a la evaluación del cumplimiento de normas y de aplicación de controles, que no se han capacitado adecuadamente, que no se reúnen frecuentemente con la máxima autoridad y que además no han demostrado a sus interesados (Stakeholders) que su trabajo es confiable y de calidad, sean requeridas para contribuir en el proceso de toma de decisiones en la crisis. Es más, es muy posible que a dichas auditorías internas se les solicite que restrinjan significativamente el alcance de su plan anual y de sus trabajos, con la explicación de no afectar la oportunidad en la entrega de recursos a los ciudadanos que los requieran, desprotegiéndose aún más de esta manera a la organización, de la ocurrencia de riesgos de mal uso de los recursos y de la ineficiencia de las operaciones y actividades planificadas y desarrolladas para atenuar los efectos de la crisis.

Cuando nos referimos a mejora continua de la calidad en auditoría interna, nos referimos a un proceso sistemático y disciplinado, utilizado para vigilar y evaluar que la auditoría interna cumpla sus responsabilidades con las máximas autoridades y con la organización, tal como han sido definidas por la alta dirección y que se cumplan los criterios técnicos que se deben mantener en la profesión de auditoría interna.

A nivel global, para demostrar que la actividad de auditoría interna cumple con los elementos previamente señalados, debe someterse a una evaluación externa independiente respecto del cumplimiento de los elementos obligatorios del Marco Internacional para la Práctica Profesional (MIPP), emitido por el Instituto de Auditores Internos (IIA). También en dicha evaluación se revisa la eficiencia y eficacia de las operaciones y se identifican oportunidades de mejora para la actividad de auditoría interna.

De acuerdo a la Norma 1300 – programa de aseguramiento y mejora de la calidad, emitida por el IIA, el director de auditoría interna debe desarrollar y mantener un programa de aseguramiento y mejora de la calidad (PAMC) que cubra todos los aspectos de la actividad de auditoría interna. Este programa incluye evaluaciones de calidad externas e internas periódicas y continuas. Cada parte del PAMC, debe estar diseñado para ayudar a la actividad de auditoría interna a añadir valor, a mejorar las operaciones de la organización y a proporcionar aseguramiento de que ésta cumple con el Código de Ética y las Normas del IIA.

¿Qué diferencia entonces en una situación de crisis, a una unidad de auditoría interna que está transitando en el camino de la mejora continua de la calidad, de una que aún no comienza ese camino? Podemos reconocer en esta diferencia al menos cuatro puntos críticos que realiza la actividad de auditoría interna que tiene un PAMC establecido:

1.- Mantiene cercanía y logra confianza de la máxima autoridad de la entidad

Esto se materializa a través de la interacción periódica con la máxima autoridad; mediante el reporte directo, asesorías relevantes, reuniones periódicas y privadas para tratar temas importantes y sensibles, participación en comités estratégicos de la entidad y retroalimentación directa del desempeño del trabajo por parte de la autoridad. El auditor interno que demuestra que agrega valor en la entidad, tiene un espacio importante para comunicar su opinión y consejo a la máxima autoridad.

2.- Demuestra que sus procesos y actividades son realizados con criterios de calidad a nivel internacional

Esto se demuestra entregando a la máxima autoridad y a la organización en su conjunto, servicios de aseguramiento y de consultoría que han sido certificados externamente, respecto de su conformidad con estándares y normas profesionales ampliamente reconocidas y validadas a nivel nacional e internacional, como son las Normas del IIA. En dicho proceso también se identifican oportunidades de mejora para la actividad de auditoría interna. La acreditación del trabajo de auditoría bajo estándares internacionales fortalece la confianza en la labor del auditor y la robustez de sus opiniones, revistiéndolas de imparcialidad y de un alto carácter técnico.

3.- Identifica cuáles son sus competencias profesionales y supera las brechas existentes

Mediante la comparación de las competencias existentes en la auditoría interna, contra un modelo de competencias establecido como referencia, se determinan las brechas y se formulan estrategias de capacitación y formación para superarlas oportunamente. Este punto es muy relevante, dado que se espera que los auditores internos posean un conjunto de competencias específicas para realizar su trabajo en tiempos de crisis, en particular en temas de tecnologías de la información y comunicación (TIC), las que sin duda han afectado la manera de desarrollar los procesos en la organización y la forma de auditarlos.

4.- Mantiene y demuestra conductas éticas exigentes en su trabajo

Demostrando que promueve y cumple en todo momento con los principios del código de ética del IIA y con los del propio código de la actividad de auditoría interna y de la entidad, lo que reafirma el respeto y confianza ética en su trabajo, por parte de los interesados de la auditoría interna (Stakeholders), entre los que se cuenta la máxima autoridad.

Fuente: Elaboración propia

La auditoría interna es una disciplina fuertemente regulada, que promueve un desempeño enérgico, pero flexible, competente y multidisciplinario, objetivo pero inserto en una entidad, de la cual debe conocer sus aspectos estratégicos, tácticos y operativos. Las Normas del IIA encausan el trabajo del auditor interno, para lograr convertir a auditoría interna en una pieza clave del engranaje de una entidad pública.

En definitiva, el llamado para los auditores internos gubernamentales que esperan aprovechar la oportunidad de ser el pilar de confianza de las autoridades en tiempos de crisis, pero que aún no han incorporado la calidad en el desarrollo de sus actividades, es a comenzar a trabajar desde ahora en implementar un PAMC, ya que, en un mundo cambiante y repleto de desafíos, la próxima crisis probablemente comenzará apenas termine la que estamos viviendo.

Acerca del autor

Ricardo es contador público y auditor e ingeniero comercial de la Universidad de Santiago de Chile. Cuenta con un Magíster en Contabilidad y Auditoría de Gestión de la misma casa de estudios.

Ha obtenido diversas certificaciones profesionales internacionales en materia de auditoría interna, control interno, gestión de riesgos y lavado de activos, entre las que destacan las patrocinadas por el Instituto de Auditores Internos (IIA); CIA, CRMA, CGAP y CCSA.

Cuenta con una amplia experiencia en la práctica de la auditoría interna gubernamental. Actualmente se desempeña como asesor en el Área de Estudios del Consejo de Auditoría Interna General de Gobierno de Chile.

Académico e instructor en temas de su competencia en programas de certificación, pregrado y postgrado, en Chile y otros países latinoamericanos.

Expositor en talleres, seminarios y congresos nacionales e internacionales (CLAI). Ha escrito libros, publicaciones y artículos.